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«La maquinista» – Continúa la historia

Autoría: Jahel Virallonga Chavarrías
04/11/2022. Última actualización: 15/04/2023

Corto animado para trabajar la comprensión audiovisual, aprender el vocabulario básico de las emociones y fomentar el respeto hacia los animales

Introducción

Ejercicios

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Capítulo I

Aquí tienes el capítulo I de Paul Barrette, 63 años, de Canadá. Estudiante de español en la Escuela Intercultura en Sámara en Costa Rica. Escúchalo y completa las actividad...
Instrucciones

Aquí tienes el capítulo I de Paul Barrette, 63 años, de Canadá. Estudiante de español en la Escuela Intercultura en Sámara en Costa Rica. Escúchalo y completa las actividades correspondientes. Si quieres inventar el siguiente capítulo, tienes las premisas en el próximo apartado. Y si quieres que tu texto pueda ser publicado, escribe el capítulo IV bajo las premisas que aparecen en el último apartado de la actividad:

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Capítulo II

Aquí tienes el capítulo II escrito por un grupo de estudiantes de Kisp-cvo, un centro de enseñanza para adultos en Aalst (Flandes, Bélgica). Los autores y las autoras de este ...
Instrucciones

Aquí tienes el capítulo II escrito por un grupo de estudiantes de Kisp-cvo, un centro de enseñanza para adultos en Aalst (Flandes, Bélgica). Los autores y las autoras de este capítulo son: Rita, Martine, Magda, Trui, Mady, Monique, Wim, Annick, Ignace y Ronny y tienen entre 55 y 75 años. Escúchalo y completa las actividades correspondientes. Si quieres inventar el siguiente capítulo, tienes las premisas en el próximo apartado. Y si quieres que tu texto pueda ser publicado, escribe el capítulo IV bajo las premisas que aparecen en el último apartado de la actividad:

1

Capítulo III

Aquí tienes el capítulo III escrito por Alicja Wojciechowska una estudiante de español de Polonia. Escúchalo y completa las actividades correspondientes. Si quieres inventar e...
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Aquí tienes el capítulo III escrito por Alicja Wojciechowska una estudiante de español de Polonia. Escúchalo y completa las actividades correspondientes. Si quieres inventar el cuarto capítulo, tal y como han hecho estos alumnos, las premisas son las que aparecen en el último apartado de la actividad:

1

Capítulo IV

Si quieres escribir el cuarto capítulo, sigue las instrucciones:
Instrucciones

Si quieres escribir el cuarto capítulo, sigue las instrucciones:

Este capítulo debe empezar así:

“Sonia no sabía qué pensar, pero después de un momento de vacilación, recogió la galleta y la miró atentamente…»

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Comentarios

73 comentarios

  • ¡Hola! ¿Dónde se puede leer o escuchar el capítulo 1? No lo veo por ningun lado de la pagina.

  • Donde se puede escuchar el capítulo 1 de Paul Barrette? No lo he visto aquí ‍♀️

  • “¡Allí está! ¡Allí está!”, se dijo, al divisar el logotipo en el uniforme que llevaba. Era una mujer.
    La mujer, vio un jarrón Kintsugi. Con una sonrisa, lo cogió y salió corriendo con él. Para sorpresa de Sonia, ninguno de los turistas que había en el aeropuerto de cuenta de lo que robó. Sonia Salió corriendo tras ella y unos guardias de seguridad del aeropuerto también. Entonces llegaron a una puerta, ¡estaban atascadas! La mujer agarró el brazo de Sonia, pateó la puerta y pasaron a un lugar en construcción. La mujer bloqueó la puerta con un candado y saltó por una ventana con Sonia, Pensaba que iba a morir. Pero antes de tocar el suelo, la mujer sacó un lanzador de ganchos del bolsillo, lo disparó y subiendo hasta el tejado. “No te preocupes por el jarrón, lo van a arreglar” dijo la mujer. “Se que eres una espía costarricense y yo estoy aquí para ayudarte…

  • “¡Allí está! ¡Allí está!”, se dijo, al divisar el logotipo en el uniforme que llevaba. Era una mujer.
    La mujer llevaba un jarrón Kintsugi con ella. También estaba viendo anime en su teléfono. Específicamente Naruto. Sonia no podía ver que había otros espías del grupo L.A.N.Z.A. alrededor. Ese grupo era el enemigo de DIS. Sonia sabía que el grupo de L.A.N.Z.A. era mejor, solo que no quería admitirlo.

  • LUIS VELARDO ALVAREZ

    ¿Dónde se puede escuchar el relato? Parece que no está el archivo de audio

  • Jahel Virallonga Chavarrías

    ¡Hola James! Muchas gracias 🙂

  • Jahel Virallonga Chavarrías

    ¡Gracias Bernard! ¡Saludos! 🙂

  • Sonia no sabía qué pensar, pero después de un momento de vacilación, recogió la galleta y la miró atentamente.
    Al cabo de un rato, Naoko se dio cuenta de que Sonia estaba muy callada.
    – Entiendo que tienes muchas preguntas, si quieres preguntarme algo, este es el momento.
    Sonia pensó.
    – ¡Por supuesto que tengo muchas preguntas! Estoy en una situación muy loca, con espías y gobiernos y galletas secretas.
    Por las siguientes horas, las mujeres hablaron sobre los artefactos, sus misiones, sus jefes y gobiernos, todo mientras el bar estaba muy concurrido, con los sonidos del karaoke, las conversaciones, la preparación de bebidas y el ladrido de un perro desde el fondo del bar.
    Después de que Sonia había resuelto casi todas sus dudas, se sintió más cómoda al saber que Naoko estaba en su equipo. Entonces, le hizo la pregunta más importante, que había estado viviendo en su cerebro durante las horas anteriores.
    – ¿Quién es la campeona esprint? ¿Nat…?
    De repente, Sonia sintió algo muy extraño, como un cambio en el ambiente.
    – ¿Qué estabas diciendo? – Dijo Naoko.
    Pero Sonia no respondió. Estaba mirando alrededor del bar y notó que se había silenciado de pronto. Las demás personas se habían ido y la música sonaba más suave, casi como un susurro. Sonia miró a la entrada… nada, luego miró a la cocina justo a tiempo para ver a la campeona de esprint saliendo por la puerta trasera.
    Naoko también se había dado cuenta del mismo cambio en el ambiente.
    – Sonia, creo que necesitamos irnos.
    – Sí, salgamos por atrás.
    Cuando las mujeres se estaban levantando, tres gánsteres japoneses vestidos con trajes negros entraron al bar.
    – ¡Corre! – Gritó Naoko
    Las dos corrieron a la cocina. Naoko abrió la puerta y encontró la salida, Sonia estaba detrás de ella, pero cuando cruzaba la puerta de la cocina, pisó en un cazo con pienso.
    Sonia cayó y se golpeó la cabeza en una mesa. Después de un momento se levantó, pero los gánsteres estaban entrando. Entonces, alguien pateó la puerta, que golpeó al primer gánster en su rostro y rompió su nariz. La persona, a quien Sonia no alcanzaba a identificar, lo empujó sobre los otros gánsteres. En ese momento, Sonia tuvo tiempo para correr a la salida.
    – ¡Vete, rápido! – Gritó la mujer en un acento ruso – Naoko está justo al final de la calle.

  • Bernard THOMASSEY

    Sonia no sabía qué pensar, pero después de un momento de vacilación, recogió la galleta y la miró atentamente : no tenía nada de especial. Decidió ponerla con el sobre en el bolsillo interior de su chaqueta y subió la cremallera. Esperaría hasta la noche para leer la tarjeta de memoria.

    Luego su mirada se deslizó hacia el segundo sobre, en el que pensaba encontrar más explicaciones. Estaba vacío. Su cara se oscureció porque no era ella la que llevaba la batuta y eso nunca lo aguantaba.
    «¡Medida de seguridad!», dijo Naoko, «para ti, para nosotras,» señalando a la cantante, «pon tu pasaporte en este sobre.». Siguió hablando, bebiendo un vaso de nihonshu como si nada. Le enseñó que se le entregaría otro pasaporte para que nadie se entere de dónde venía.

    Sonia intentó recuperar la iniciativa: «Ya veremos. ¡Proporcióname un adaptador, mi móvil está agotado!».
    «Claro, lo hemos arreglado en el avión para que no puedas usarlo: tu jefe no debe saber nada de lo que haces. Déjalo en el sobre. Te devolveremos todo más tarde. Recibirás también esta tarde un móvil seguro y un cazo con pienso.»

    Esta vez, Sonia estalló «¡Joder! ¿Me estás tomando el pelo? ¿Un cazo de qué? Debes saber que esta misión, el presidente mismo…»
    “¡Basta con tu presidente!” la cortó Naoko, “se trata de tu jefe…” y volvió a hablar más suavemente: «Un cazo con pienso, lleno de somnífero. Será imprescindible para tu misión mañana. Los detalles están en la tarjeta de memoria. Ahora debo irme, no volveremos a vernos. Otra agente te contactará a su tiempo» añadió antes de salir del bar sin despedirse.

    La cantante también había desaparecido. La situación se volvió delicada. ¿Qué hacer? ¿Fiarse de Naoko? ¿llamar a la DIS? Ahogada en sus pensamientos, Sonia no se dio cuenta de que, a unos metros, un tío la observaba discretamente.

  • Jahel Virallonga Chavarrías

    ¡Hola Julie! Gracias por compartir tu capítulo. Saludos. 🙂

  • Sonia no sabía qué pensar, pero después de un momento de vacilación, recogió la galleta y la miró atentamente.

    En ese momento, por el rabillo del ojo, Sonia notó que un hombre de constitución fuerte entró en el bar con un perro grande. Un escalofrío recorrió su espalda. Había tenido una mala experiencia con un bulldog como ese cuando era pequeña y todavía se congelaba cada vez que se encontraba con uno.

    El hombre vino a la mesa y se sentó. Sonia se dio cuenta con sorpresa de que otros dos espías lo conocían, pero ellos no le sonrieron ni le dijeron nada.

    – Estoy encantada de conocerte Sonia, soy Kim, el colega de Naoko. Nos enfrentamos a una peligrosa misión, crucial para proteger la paz mundial. Tenemos que evitar un asesinato y necesitamos tu ayuda. La tarjeta de memoria contiene la información sobre quién, dónde y cuándo… Kim non pudo terminar su frase porque, de repente, vio algo raro en su perro: había dejado de comer del cazo con pienso que tenía debajo de la mesa y había comenzado a gruñir mostrando los dientes de forma agresiva.

    – ¿Y qué esperas que haga? preguntó Sonia nerviosa.
    – Tienes que obtener el lugar correcto de la tarjeta de memoria y usar un arma que te daremos para crear una distracción. Estaremos allí para proteger al presidente.
    – ¿Al presidente? ¿Qué presidente?

    De pronto, Sonia notó que había un dispositivo de escucha escondido dentro del cazo con pienso y se lo hizo saber a los demás con solo mover los ojos.

    -¡Rápido, salid del bar! gritó Kim, pero antes de que pudieran llegar a la puerta, un gran automóvil negro se detuvo afuera haciendo un chirrido. Tres figuras vestidas con ropa muy oscura se acercaron y dispararon humo paralizante en el bar. Sonia luchó contra el desmayo, pero fue en vano.

  • Jahel Virallonga Chavarrías

    ¡Muchas gracias Petra! 🙂 Saludos.

  • Al entrar en el bar, Sonia se quedó de piedra: la campeona de esprint estaba cantando en ruso. Naoko Yamasaki estaba al lado de Sonia, observándola por el rabillo del ojo. Sentía emanar de esta mujer una mezcla de ansiedad, asombro y una falta total de comprensión. Entonces se acercó a ella, le tocó el brazo para llamar su atención y le preguntó si quisiera acampañarla a une mesa en un rincón oscuro del bar.
    Se sintieron mientras la campeona de esprint cantaba las últimas notas de la canción rusa.
    ‘¿Bueno, sabe cantar?’, preguntó Naoka.
    ‘¿Pienso que no somos aquí para hablar de canciones y cantantes, no?’, replicó Sonia.
    ‘¿De qué hablan?’ Era la cantante, la deportiva, la mujer que había tomado el folio de Naoka antes de irse a toda pastilla, y que finalmente estaba cantando en ruso en este bar de karaoke.
    Las tres mujeres se miraban. Un silencio incómodo se instalaba. ¿Cuán bien se conocí an? Segundos parecían minutos. Fue el camarero quien interrumpió el silencio, preguntándoles lo que querrían comer y beber.
    Cuando se había ido, Sonia tomó la palabra mientras que miraba a Naoka: ‘Bueno, soy Sonia, estaba buscando a une persona japonesa…’.
    ‘Soy Naoka, estaba buscando a una rusa…’
    ‘Soy Svetlana, debía encontrar a una persona con un jarrón kintsugi que debía darme un folio de importancia internacional, en un sobre sellado’.
    En este momento, las tres se realizaron que ninguna de ellas conociera a la otra y que debían encontrarse para algo muy secreto, de importancia internacional, y también – y eso estaba lo peor – que podrían ser juguetes de un conjunto más grande, quizás de criminalidad. Tres agentes encubiertas. Tres mujeres super profesionales juntas en un bar con una sola salida…

  • A
    Daniel Hernández Ruiz

    Gracias, Karen 🙂

  • Había una mujer disfrazada de conductora de tren, tal como le dijeron a Sonia que habría. Ella era la agente encubierta japonesa con la que Sonia tenía que contactar. Sonia se acercó al agente y se presentó, el nombre del agente era Sara, decidieron tomar un café juntas y discutir qué hacer a continuación. Sabían que algunos artefactos indígenas demostraban que los japoneses habían explorado Costa Rica mucho antes que España y este descubrimiento llevaría a una situación enrevesada a nivel internacional, con altos riesgos de desestabilizar no solo a Costa Rica, sino a toda Centroamérica. Sonia necesitaba entablar una conversación importante con el presidente, pero recordó que su teléfono necesitaba cargarse porque no tenía adaptador. Aunque Sonia solía estar tranquila bajo presión, estaba muy malhumorada por esto, tal vez debido al largo vuelo. Sara, la agente encubierta japonesa, decidió que debían descansar y reagruparse al día siguiente. Al día siguiente, faltaban todos los documentos y datos sobre este tema secreto. Alguien había robado los documentos físicos y los dispositivos electrónicos de Sonia y Sara. No sabían qué hacer. ¡Esta fue una misión de alto secreto del presidente! Esto fue muy serio para ellos, ya que seguramente perderían sus trabajos y cuando la prensa se enterara, sus rostros estarían en todas las noticias. Decidieron esconderse y vivir una vida normal con trabajos normales en América del Sur.

  • A
    Daniel Hernández Ruiz

    Gracias, Dante.

  • A
    Daniel Hernández Ruiz

    Gracias, Petra.

  • A
    Daniel Hernández Ruiz

    Tenemos que aprobarlas previamente. Mira a ver si es alguna de las que acabamos de validar.

  • A
    Daniel Hernández Ruiz

    Gracias por tu continuación 🙂

  • Maria Cecilia Jerardino Etcheverry

    Hola, buenas tardes
    Algunos de mis alumnos han enviado textos, sin embargo no están publicados. Me preguntan, pero yo no sé de qué depende. Por favor ¿podríais decirme algo?
    Muchas gracias,

    Cecilia J.

  • Hola:
    Como soy una alumna y que nadie me corrigió, es seguro que quedan errores en el texto.

    “¡Allí está! ¡Allí está!”, se dijo, al divisar el logotipo en el uniforme que llevaba. Era una mujer muy pequeñita como unicamente pueden ser las Japonesas. Tenía la piel tipicamente asiática, y los ojos rasgados. La vio avanzar con prudencia en su dirección. Bajo las mangas de su uniforme se pudo adivinar muslos muy desarrollados. ¿Qué deporte haría? Tendría el cinturón negro en algun arte marcial? Debía interrumpir sus pensamientos ya que se acercaba de la salida del museo. Los vistazos de las dos mujeres se cruzaron, y en aquel momento Sonia se realizó que la Japonesa le había divisado también. Como era casi la hora de la cerrada del museo, Sonia se juntó a los otros turistas que salieron. De esta manera podría seguir de manera discreta a la agenta encubierta japonesa que se dirigió al parque ubicado al frente del museo. Se sintió en un banco aislado. Sonia se acercó y se sintió en el mismo banco, y entonces sacó su celular de su bolso y fingía leer sus mensajes. Ninguno podría haber sabido que estaba completamente descargado. La Japonesa le sonrió y empezó una conversación de besugos hasta que la mayoría de las turistas se habían ido. Entonces, sin ningun cambio en su rostro empezó a contarle el mensaje tan importante y secreto. Le escuchó durante por lo menos diez minutos. Cuando había terminado sus revelaciones, se levantó, le dio un adiós de la cabeza y se fue.
    ¿Era verdad todo lo que le había confiado la Japonesa? ¿¡Podría ser que los famosos jarrones Kintsugi estaban hechos de trozos de hallazgos costaricanos?! ¡Si era así, entonces los Japoneses habían contrabandeado estos artefactos, y por eso eran ladrones! ¡Qué secreto: los jarrones Kintsugi eran hechos de objetos robados! ¡Pero los artistas que hacen estos jarrones, no deben saberlo! ¿Qué pasariá si todo esto seriá revelado a la población de ambos países? ¿No sería mejor callarse para guardar la paz? La palabra es plata y el silencio es oro…¿No?

  • Como soy una alumna y que nadie me corrigió el texto, es seguro que hay errores…

    “¡Allí está! ¡Allí está!”, se dijo, al divisar el logotipo en el uniforme que llevaba. Era una mujer muy pequeñita como unicamente pueden ser las Japonesas. Tenía la piel tipicamente asiática, y los ojos rasgados. La vio avanzar con prudencia en su dirección. Bajo las mangas de su uniforme se pudo adivinar muslos muy desarrollados. ¿Qué deporte haría? Tendría el cinturón negro en algun arte marcial? Debía interrumpir sus pensamientos ya que se acercaba de la salida del museo. Los vistazos de las dos mujeres se cruzaron, y en aquel momento Sonia se realizó que la Japonesa le había divisado también. Como era casi la hora de la cerrada del museo, Sonia se juntó a los otros turistas que salieron. De esta manera podría seguir de manera discreta a la agenta encubierta japonesa que se dirigió al parque ubicado al frente del museo. Se sintió en un banco aislado. Sonia se acercó y se sintió en el mismo banco, y entonces sacó su celular de su bolso y fingía leer sus mensajes. Ninguno podría haber sabido que estaba completamente descargado. La Japonesa le sonrió y empezó una conversación de besugos hasta que la mayoría de las turistas se habían ido. Entonces, sin ningun cambio en su rostro empezó a contarle el mensaje tan importante y secreto. Le escuchó durante por lo menos diez minutos. Cuando había terminado sus revelaciones, se levantó, le dio un adiós de la cabeza y se fue.
    ¿Era verdad todo lo que le había confiado la Japonesa? ¿¡Podría ser que los famosos jarrones Kintsugi estaban hechos de trozos de hallazgos costaricanos?! ¡Si era así, entonces los Japoneses habían contrabandeado estos artefactos, y por eso eran ladrones! ¡Qué secreto: los jarrones Kintsugi eran hechos de objetos robados! ¡Pero los artistas que hacen estos jarrones, no deben saberlo! ¿Qué pasariá si todo esto seriá revelado a la población de ambos países? ¿No sería mejor callarse para guardar la paz? La palabra es plata y el silencio es oro…¿No?

  • El personaje principal va al metro para encontrar a la sospechosa. Sube en un tren y después ve arriba del techo unas bombas que la sospechosa colocó para destruír al museo. Porque no quiere que la información de ese museo se propague por el mundo y así se enteren que los japoneses llegaron a América antes que los españoles.
    Estos terroristas creen que sería una vergüenza para la historia Europea este hallazgo. Y quieren evitar a toda costa que se publiquen los resultados de las investigaciones. Sería muy peligroso para la historia europea, dado que tendrían que revisar todos los detalles de lo que se creía el acontecimiento más importante de la historia. ¿Entonces será que los japoneses descubrieron América? Un detalle asombroso que cautivará a la opinión pública y llenará de vergüenza a los españoles. Querían evitar a toda cosa que esta noticia se propague por el mundo.
    Nuestra heroína entra al metro y ve que en el techo han colocado bombas. El tren debería haber salido rumbo a Tokio. Está demorado en la estación, algo extraño pasa…
    Hace varios minutos que no sale el tren y debería haber salido.
    Nuestra heroína ve a la super villana colocando más bombas en el techo del metro. Quiere hacer volar por completo el museo.
    Las bombas tienen una cuenta regresiva de una hora.
    ¿Cómo hará nuestra heroína para evitar la catástrofe?
    Ella salta al techo del tren de modo que nadie la vea, saca dos espadas invisibles para que la gente que está en el tren no entre en pánico. Y comienza la lucha…
    La super villana tiene un láser y amenaza con utilizarlo para matar a las personas inocentes que están en el metro.
    Nuestra heroína intenta sacarla del techo con sus espadas para que no siga poniendo bombas.
    En el próximo capítulos veremos cómo desactiva las bombas.

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